El estructural-funcionalismo es un enfoque que supone que los elementos de una determinada sociedad son interdependientes entre sí, es decir, ve a la sociedad como un organismo que cumple dos funciones primordiales: la adaptación de los sujetos que la conforman, donde las formas sociales o culturales que se organizan en el proceso de adaptación a los distintos medio ambiente coloca a la sociedad en permanente cambio, y la integración de las distintas partes que la conforman. Puede mencionarse que una modificación, por más minima que sea, repercute directa o indirectamente sobre el resto del sistema. Estas dos funciones garantizan un permanente cambio en la sociedad pero a la vez la perpetúan.
Para Emile Durkheim toda sociedad tiene un ideal de hombre que define como debe ser éste en cuanto a características física, moral e intelectual para lograr la homogeneidad necesaria para una sociedad. Pero éste ideal trabaja también en pos de mantener lo único y diverso de cada sujeto para conservar la heterogeneidad que hace marchar una sociedad.
Durkheim ve a las instituciones como el único instrumento con el que una sociedad puede realizar ese ideal de hombre, pues la principal función de toda institución es el mantenimiento de normas, pautas de convivencia, creencias, y demás rasgos que regulan el ámbito de la vida social. Sobre esta concepción Parsons sostendrá que es la escuela la institución por excelencia que selecciona, diferencia y ubica al hombre dentro de la sociedad conforme al modelo idealizado.
Parsons sostiene el modelo organísmico para caracterizar a la sociedad, y menciona los subsistemas que la componen: el político, el económico y el educativo.
La escuela como subsistema social, esta constituida por una estructura y cumple funciones determinadas:
Como subsistema especializado y diferenciado dentro de la sociedad, la escuela promueve la socialización del individuo ayudándolo a desarrollar las capacidades, valores y compromisos para el ejercicio del rol adulto. La escuela presenta el modelo de alumno bueno, justo y racional y gratifica la adaptación, la integración y los logros intelectuales.
La integración al sistema educativo garantiza el éxito profesional.
En lo que respecta a la ubicación social de la mano de obra, realiza la tarea de seleccionar y ubicar a los sujetos dentro del mercado laboral, respondiendo directamente a las exigencias de la división social del trabajo (refutará Althusser en la Teoría de la Correspondencia)
Esta respuesta a las exigencias del mercado laboral es argumentada con la teoría del Capital Humano donde Burton Clark busca explicar porqué existen diferentes niveles de desarrollo económico entre los países y la explicación la haya en la mayor productividad de la mano de obra y en su mejor formación.
Clark explica que estos países desarrollados ven a la educación como una inversión que equivale a su propio crecimiento económico.
La teoría del Capital Humano considera en el individuo las habilidades, competencias y capacidades obtenidas primeramente dentro de la educación formal (la escuela) y luego las adquiridas por la experiencia y el entrenamiento laboral.
Adquirir mejores conocimientos y habilidades es una inversión que las personas realizan, una forma de capital que define la posibilidad de desarrollo de la nación a la que se pertenece. La educación esta directamente ligada al desarrollo económico pues es la que provee expertos y especialistas con la suficiente capacidad y formación para adecuarse a los constantes cambios que demanda el desarrollo tecnológico.
Entonces, conforme a los postulados funcionalistas lograr el éxito profesional es una decisión propia, es una inversión que la persona hace. Es un decidir estudiar, formarse, o trabajar.
Este punto del pensamiento funcionalista es argumentado por la teoría de la meritocracia, la que sostiene que la sociedad es un mercado competitivo y abierto y esta en cada sujeto adentrarse en esta carrera.
Todo individuo nace dentro del seno de una familia, lo que le asigna una situación objetiva dentro de la sociedad: adscripción de status. Para la meritocracia, todos los sujetos parten de la misma base para abordar la carrera hacia la movilidad social y la posición que cada individuo logre dentro de la sociedad señalará los méritos de éste para adquirirla. El mercado competitivo es un instrumento de colocación del individuo en la escala social según su mérito.
La sociedad, como estructura y como sistema jerárquico, asigna a cada individuo posiciones dentro de ella conforme a las capacidades que posea y a las acciones que este desarrolle, es decir, a quien corresponda, conforme al merito conseguido.
Pero en la realidad educativa hay múltiples factores que obstaculizan este desarrollo idealizado de la institución educativa que pasan tanto por el ámbito económico como por el social o el político. Una de los enfoques que hace mención a ellos es la Teoría de la Correspondencia:
Esta corriente habla de una escuela occidental ligada directamente a los intereses de las clases capitalistas, a la división social del trabajo (como mencioné párrafos arriba) y a las relaciones de dominación y explotación.
Uno de sus principales exponentes es el francés Louis Althusser quien habla de dos modos de sometimiento por parte del Estado: los Aparatos Represivos del Estado (ARE) y Aparatos Ideológicos del Estado (AIE).
El primer grupo lo constituye el gobierno, el ejército, la policía, los tribunales, entre otros, quienes se valen de la violencia para imponerse. Y en el segundo grupo, los AIE, se hallan clasificados la escuela, la familia, la iglesia, los medios de comunicación, etc. Entre estos la escuela es la que cobra mayor relevancia en lo que respecta a reproducción de la ideología dominante por su extensión (pues llega a prácticamente todas las personas, sin distinción alguna) y por el tiempo que los niños pasan dentro de ella.
La escuela transmite una falsa conciencia, sus contenidos y prácticas no hacen mas ocultar las condiciones reales de las relaciones sociales y conduce a un destino de clase. Sobre esto Bowles y Gintis mencionan que la escuela educa a los niños provenientes de las clases trabajadoras en subordinación y a las clases dominantes en relaciones de autocontrol, es decir, en iniciativa, independencia, autonomía.
Pero también continúa diciendo que la escuela adoctrina para la internalización de normas impuestas por la clase dominante que configuran un sometimiento ideológico y a la vez reproduce las fuerzas y las relaciones de producción.
Bowles y Gintis desarrollan un poco más este último concepto agregando que la escuela prepara al individuo conforme a las exigencias del mercado laboral y que el ascenso o permanencia de los niños dentro de ella depende de la clase social de la que vengan, no solamente del mérito o la inversión que se realice.
Esta idea esta altamente relacionada con el concepto de habitus que formula Bourdieu:
el habitus es el conjunto de valores y representaciones ideológicas que se obtiene en la familia y se manifiesta a través de gustos, del lenguaje, de las modales, lo que implica determinadas formas de percibir el mundo y estas formas están ligadas a su posición social. Lo que nos lleva a ver al sistema educativo no solo relacionado con la estructura económica, sino también con la estructura social.
La escuela, vista desde la óptica de estos autores, es el lugar donde se legitiman y reproducen las desigualdades sociales pues transmite el habitus de la clase media, es decir que transmite el modo de ver el mundo desde esta clase social, y hace de esa cultura “la cultura legítima” a la cual se accede “de un modo equitativo”
Esta institución naturaliza y oculta las desigualdades sociales, haciéndolas ver como simples desigualdades individuales, de talentos o capacidades.
La escuela ejerce violencia simbólica a través de la autoridad pedagógica, la relación y el trabajo pedagógico el cual instaura a la arbitrariedad cultural como la cultura legítima.
En la medida en que el habitus y los contenidos culturales arbitrariamente seleccionados se asemejan, los niños de las clases medias lograran el éxito escolar mientras que los de clase baja tendrán que cambiar su capital cultural para conseguirlo. La escuela es un instrumento (Baudelot y Establet) de dominación de la burguesía que encubre la represión ideológica a través del sistema educativo. Transmite la cultura dominante, cuyo fin es producir dos clases de sujetos: el proletariado sometido y la burguesía dominante.
Este instrumento se vale del lenguaje como herramienta predilecta mediante la manera en que forme a cada individuo para saber utilizarlo, desarrollarlo, valerse de él. Es la que determina la clase social a la que éste individuo pertenecerá: aquellos sujetos que accedan a la educación primaria solo aprenderán las competencias lingüísticas simples como la redacción y la narración, lo que los llevará a producir un pensamiento también simple.
Mientras que aquellos individuos que adquieren la formación secundaria, aprenderán a manejar el lenguaje de un modo mas desenvuelto: trabajarán sobre la explicación, exposición y expresión oral, competencias lingüísticas complejas que le facilitarán la adquisición y la producción de pensamientos complejo: realismo idealista.
la escuela es, entonces, la herramienta más poderosa y efectiva para manipular o moldear una sociedad desde sus más fieles raíces: los niños.
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